El fin de las bombillas tradicionales es una realidad desde el pasado 1 de septiembre. Solo se pueden comercializar aquellas que los establecimientos tengan como excedente, de acuerdo con la normativa europea, que desde 2012 lleva realizando una progresiva prohibición de aquellas fuentes de energía consideradas como «ineficientes».

Ahora solo quedan en el mercado aquellas bombillas halógenas que no cuentan con una tecnología que las pueda sustituir, como las pequeñas lámparas que se usan para la nevera u hornos.

El objetivo principal es reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera, y así contribuir al ahorro energético. Así, las bombillas halógenas serán sustituidas por las Led, las cuales son idóneas para el ahorro energético propuesto. La clave de la directiva europea es aumentar la relación de lúmenes (la unidad con la que se mide la cantidad emitida por una fuente de luz) respecto al número de vatios (la potencia necesaria) para iluminar. Es decir, conseguir que haya más lúmenes por menos vatios de consumo. Según calculó la propia Comisión Europea, con esta medida se logrará ahorrar 40.000 millones de kilovatios hora para 2020, lo que equivale más o menos a la demanda energética de once millones de hogares.

Esta transición gradual hacia las bombillas Led está logrando una considerable concienciación en la sociedad, ya que desde hace meses la venta de este tipo de bombillas está copando la mayor parte de las ventas de bombillas en España. En concreto, dos tercios de la población, según un estudio realizado por Ledvance, compra bombillas o productos de tecnología Led.

Una de las claves de las bombillas Led es el ahorro que el usuario puede llegar a lograr con su uso. De primeras, aunque el precio en el mercado es bastante más caro que el de las bombillas tradicionales, la vida útil de las Led es de unas 20.000-30.000 horas, muy superior a la que tienen las bombillas tradicionales. Este hecho permite que a la larga se termine amortizando con creces el precio pagado.

Además, otra razón, y quizás la más importante para el comprador, es el ahorro en el consumo. Se calcula que con las bombillas Led se puede lograr entre un 50 o 60% de ahorro en el consumo. Este porcentaje puede incrementarse con el uso de una tecnología más sofisticada, como detectores de presencia, de luminosidad o reguladores. Con ella se puede llegar al 70 u 80%.